Anger of God

The Wrath of God: How to Survive

Cuando conoces a los dioses
lo primero que dicen
es que no quieren serlo
que no son más que esclavos
obligados prisioneros
de los humanos que los crearon
para aplacar sus propios miedos.
Que ellos no odian a nadie
ni son vengativos, que solo
quieren vivir en paz
en sus respectivos Cielos.
Que les han hecho genocidas
y motivo de guerras seculares
blandiendo sus nombres
sin siquiera poder saberlo.

Great Tribulation

Dicen que odian las catedrales
la mezquitas, sinagogas,
porque sus muros bien gruesos
no les dejan ver el Sol
ni sentir la caricia del aire.
¡ Son trampas para dioses !
Dicen que los carceleros
son los mismos que les encerraron
que portando anillos de platino
dicen a gritos que hablan por ellos.
Culpables sin culpa alguna
marionetas de un destino
que nunca desearon
y reniegan de su penar eterno.
El Hombre los hizo a su semejanza
modelando con arcilla
lo que no comprendían
el firmamento de sus propios miedos.

Culebra, lagarto y sapo

 

El 9 de noviembre de 1764, tres nativas del pueblo de Silos en la Provincia de Pamplona, Nuevo Reino de Granada, fueron ahorcadas por las propias autoridades indias del pueblo (teniente, alcaldes y capitanes) aunque estos carecían de “facultad para proceder a imponer pena de muerte”.2 Este hecho reproduce en muchos aspectos el ocurrido en el mismo lugar sólo 16 años atrás y pese a las advertencias que los justicias3 españoles les hicieron en aquel tiempo de moderar sus acciones. Según relatan los testigos del caso en el expediente, el primer ajusticiamiento se recordaba como sucedido 14 o también 19 años atrás, pero sabemos que la fecha es imprecisa porque poseemos los documentos de 1748. (Véase mi anterior entrada relacionada con esta: “Ajusticiamiento en un pueblo de indios: Silos, 1748” en el blog Los reinos de las indias.   Antes de continuar, debemos aclarar que si los indios hubieran estado sometidos a la justicia inquisitorial, estos casos habrían tenido que pasar por este tribunal. Pero desde el siglo XVI los indios fueron excluidos de la jurisdicción inquisitorial por considerárseles ‘neófitos’, es decir, personas nuevas en la fe católica, condición que nunca varió a pesar del paso de los siglos. En regiones de la Nueva España, casos de esta naturaleza fueron resueltos por el juzgado ordinario diocesano,4 en el Alto Perú5 por autoridades municipales y otros de la Nueva Granada por la justicia real ordinaria, específicamente por el corregidor.6

“A muertos y a idos”: los dichos del Presidente Andrés Díaz Venero de Leiva

La violenta muerte de Juana Canuta (conocida también como Juana Mogotocora), María Romualda Silos (o Juana Romualda) y su madre Juana Estrada, quien declaró ser “la maestra de todas”,7 tuvo lugar en esta forma:

Poniéndolas en un palo aujeriado [agujereado] con un lazo puesto a la garganta y a la espalda del palo una piedra asida de el lazo manteniéndola entre Damián Villamizar y Martín Esperanza quienes soltaron la piedra con la que quedaron muertas de una en una en un mismo día.8

…y que oyó decir las habían azotado y dado tormentos, y vido una foguera en la plaza, y que llevaban a una de ellas suelta por delante y vido que llevaban tres congolos9 y los hecharon en la foguera en la plaza, y que la volvieron a la casa de un capitán onde la tenían presa y le oyó decir al demandante que solo pedía contra una, y después las vido salir de la cárcel a todas tres con las sogas al cuello y amortajadas en compañía de los capitanes y la mayor parte de la gente, y las vido poner en el suplicio y darles muerte ahorcándolas a fuerza del peso de una piedra.

La brutalidad del ajusticiamiento protagonizado por las autoridades indias pasó por alto informar y reclamar la presencia del corregidor y su teniente, a quienes les correspondía juzgar este tipo de delitos. Además de esto, entre el momento de la prisión, los tormentos, las confesiones y la horca transcurrieron sólo cuatro días.

Hace sólo 10 años (2008), en una población india de Costa Rica ocurrió algo semejante, situación que aterra aún más quizás por la evolución que creemos han tenido ciertas creencias populares y ciertas prácticas de justicia. A “puro palo” los hermanos Seferino y Rubén García mataron a su cuñado Joaquín Bejarano, convencidos de que era maligno para el pueblo de Copey de Brumalí y que con esta acción salvaban a su familia. Con sus artilugios, Joaquín hechizaba y enfermaba a la gente.

Con argumentos casi idénticos, las autoridades indias de Silos justificaron 244 años antes, sus acciones ante el teniente de corregidor y justicia mayor, Don Juan Joseph de Vargas Machuca.

Estas mujeres fueron vistas como “ministros del demonio” que hacían tener al pueblo el “crédito perdido”.12 Muchas personas afirmaron que ellas estaban acabando con el pueblo -como en 1748- y que en consulta popular, tanto autoridades indias como gente común determinaron “todos a una razón que se sentenciaran a horca conociendo de nuestra gran desdicha y que se limpiara este pueblo lo primero para poder tener curas que nos administren”.13 El único español que presenció los hechos fue don Miguel Trujillo, hermano del cura del pueblo y quien les rogó que se contuvieran ante tal castigo, pero en sus declaraciones expresó que no le obedecieron. Don Miguel también era cura, pues fue quien les administró los sacramentos a las indias muertas.

Las tres mujeres ajusticiadas fueron acusadas de encantamientos, de provocar una gran cantidad de enfermedades entre sus congéneres a raíz de cuyos envenenamientos muchos de ellos murieron. Después de torturarlas, todas ellas declararon ser autoras de esas acusaciones e incluso sin aparente temor, contaron cómo y con quienes más obraron. También dicen que ellas confesaron sus delitos y que aceptaron que les “convenía morir”.14  Cada una de ellas tenía en su haber muertes de personajes como un cura de apellido Pereda y varios miembros de las familias importantes de Silos: Bermúdez, Capacho, Cabeza, además de muchos otros vecinos.

El expediente se abrió con los testimonios del indio Joseph Cabeza, quien acusó a Juana Romualda de haberlo envenenado con unas turmas y de haberle “formado” un lagarto en el estómago.

La Inquisición española, el sexo y la tortura

Se supo por las confesiones de las tres Juanas que no sólo ellas eran “moanas”15 sino que tenían aprendices, las cuales fueron desterradas del pueblo. Entre ellas se contaban Simona, hija de Juana Canuta, Tomasa Turmequé, Tomasa Esperanza, Josepha Antolines o María Josepha, quien era “bruja muy maestra”.16 Emerge también el nombre de dos mohanes, el marido de Juana Esmoda y Ciprián Silos.

Las hechiceras indias fueron acusadas de delitos muy graves que evidencian profundos conflictos, quizás seculares y que revelan tal vez, ecos de matriarcados anteriores a la presencia de los españoles en la zona. Estas mujeres parecían interesadas por sus encantos, en evitar la presencia de un cura español que probablemente arrebataba su capacidad de comunicación con instancias sobrenaturales, la cual les fue prohibida desde el establecimiento español. La situación igualmente deja al descubierto, grandes debilidades en el proceso de evangelización católica.

En el pie del campanario de la iglesia habían enterrado un “congolo negro con polvos y un atadito de yerbas verdes trementinosas”17 con la finalidad de que “no hubiera cura”.18 Otro “entierro de encantos” fue colocado en el “corral del hato de nuestro Amo”, es decir, tierras de una cofradía.

La Santa Inquisición en la Edad Media

Los venenos que las mohanas lanzaron o inocularon (por ej. en un trago de aguardiente o chicha) sobre sus víctimas podían enfermarlos gravemente o matarlos. A muchos de ellos se dice que les hacían “lagartos” “cangrejos” o “culebras” en el estómago. Unos murieron de ahogo y otros “secos”. Entre los bebedizos que las indias describieron se menciona uno de raíz de yerbabuena, ajos y altamiz19 y otro de “pepitas de borraquera20 y altamis, culebra, lagarto y sapo”.21 También hacían aparecer animales que asustaban a los caballos o que provocaban nubes y tormentas.

Las mohanas describieron resentimientos particulares por los cuales decidieron castigar a ciertas personas, entre ellos, la obligación de traer agua y barrer la casa del cura, el castigo a sus maridos en el trabajo o a sus hijos en la doctrina por parte de un capitán indio, la envidia por un pedazo de tierra, o la negación de maíz. Creemos sin embargo, que sus acciones homicidas fueron motivadas por asuntos menos triviales y de más larga duración. Entre ellos se encuentra el tormento que una de ellas sufrió en 1748 cuando otras tres indias fueron condenadas sin proceso.

Otro de los “encantamientos” fue puesto en la “Casa Real”22 para evitar que se impartiese justicia, acto que nos habla otra vez, de una mala aceptación del orden español.

Maquinaria del pánico

Por palabras del fiscal del rey escritas en Santafé en junio 7 de 1766 nos enteramos de que los hechos de Silos no fueron únicos y que acciones similares ocurrieron en el pueblo de Tabio en donde en 1747 atormentaron a Gregoria Turco y le quitaron la vida, o en el pueblo de Tota en 1755, en donde quemaron a tres indias, una de las cuales estaba embarazada. Trabajos futuros deberán establecer los posibles nexos analíticos entre estos casos.

Este expediente permite entender un poco mejor que el de 1748, la dinámica del pueblo de Silos y la relación con sus mohanas. María Romualda confesó haber matado a don Andrés Bermúdez, quien es muy probable fuera pariente del cantor y escribano don Lorenzo Bermúdez. Este escribano, presente en los dos procesos, era a su vez cuñado de don Mateo Cacua, cuyo hermano  murió a manos de las mohanas indias colgadas en 1748.

Don Salvador Cabeza, muy seguramente relacionado con el indio que las denunció en 1764 -Joseph Cabeza-, fue quien protagonizó y sentenció a las indias colgadas de 1748.

A pesar de la solicitud y defensa por parte del fiscal protector de naturales el 21 de marzo de 1766 para que las autoridades indias no recibieran un gran castigo porque según él “la misma sumaria vierte manifiestamente la buena fe con que procedieron […] considerando que hacían un gran servicio al común”,23 -aunque gobernados de un “celo barbaro”-24, el virrey y la Real Audiencia determinaron condenar al teniente don Joseph de Cáceres y a los alcaldes don Remigio Capacho y Agustín Peña, a trabajos forzados durante ocho años en el castillo de San Carlos de la Barra de la ciudad de Maracaibo. La remisión de los culpables sería cubierta económicamente a costa de los bienes comunales de la ciudad de Pamplona. El fiscal protector de naturales sólo les había impuesto a ellos la privación de sus cargos honoríficos.

Santa Inquisición Tortura

Muchos de los afectados por las indias colgadas parecieron haber recibido castigos por abusos pasados, entre ellos, autoridades políticas del pueblo o sus parientes. Estos hechos además de envidias y celos particulares, nos hace pensar en la capacidad de las mohanas para sostener subterráneamente una lucha de poderes que se les salieron de las manos. Una lucha de los poderes ‘sobrenaturales’ contra los poderes materiales y muy seguramente abusivos que ejercieron las autoridades indias contra sus propios congéneres. Esta situación nos habla de una voluntad de resistir a la violencia o a la pérdida de espacios. En el caso de las autoridades masculinas indias, nos muestra también, una peculiar forma de burlar a la justicia española y de hacer eco de sus poderes anteriores, valiéndose del tema de la pobreza26 y de una divergencia en la aplicación del castigo. Según los alcaldes indios, no tenían dinero para enviar una carta informando al corregidor de lo que estaba sucediendo en Silos, y si hubieran informado a las autoridades españolas, las indias, en su concepto, no habrían sido castigadas de forma proporcional al delito cometido y terminarían, según ellos, por acabar con el pueblo entero.

Para entender el terrible castigo sufrido por las hechiceras, el caso de la muerte del brujo de Costa Rica en 2008, nos hace pensar que quizás exista una conexión que mirando sólo retrospectivamente no podríamos vislumbrar. Estas palabras nos hacen reflexionar sobre las múltiples posibilidades de explicación de acontecimientos que nunca podremos entender suficientemente, pero en los que quizás, como decía Robert Darnton,27 pueda estar la clave de la comprensión de hechos oscuros del pasado. La muerte del indio guaymi a manos de sus parientes se explicó en el hecho de existir en este pueblo, una tradición que “ordena matar con violencia a quien invoque dioses malignos que posean espíritus débiles”. El sacrificio era un rito que se hacía como ofrenda a los dioses buenos.

Es muy difícil que los indios de Silos hubieran podido confesar algo similar ante los españoles, 244 años atrás.

Pijus Magnificus

  • Brian: ¿Te violaron?
  • Madre de Brian: Bueno… al principio sí.
  • Mendigo: ¡Una limosna para un ex leproso!
  • Brian:¡Yo no soy un romano! ¡Nunca seré un romano! ¡Soy un kiki, un yidi, un jebe, un narizotas, un kosher mamá, un peatón del mar Rojo, y a mucha honra!
  • Brian: Lo siento, no tengo pipas. Tengo higadillos de erizo, y bazos de ocelote… ¿Quieres morros de nutria?
  • Poncio Pilatos: ¿Acaso le parece gracioso el nombre de Pijus Magnificus?
  • Poncio Pilatos: Y además está casado. ¿Sabéis como se llama ella? Se llama… Incontinencia. Incontinencia Suma.
  • Supervisor de la lapidación: ¡Estás empeorando las cosas!
  • Matías, hijo de Deuteronomo de Gaza y condenado a lapidación por blasfemia: ¿Empeorándolas? ¿Es que pueden estar peor? ¡¡¡Jehová!!! ¡¡¡Jehová!!!
  • Centurión: ¿Qué es esto? ¿Romanes eunt domus? ¿Gente llamada romanos ir la casa?”
  • Brian: (explicando su grafiti) Dice: “Romanos, marchaos a casa”.
  • Centurión: (amenazándolo con su espada) De eso nada. ¿Cómo se dice “romano” en latín? ¡Vamos, vamos!
  • Brian: (muerto de miedo) “Romanus”.
  • Centurión: Y se declina como…
  • Brian: -anus”.
  • Centurión: El vocativo plural de “-anus'” es…
  • Brian: ¿Ani?
  • Centurión: “Romani” (corrige el error) “Eunt”… ¿Qué es “eunt”?
  • Brian: “Ir”.
  • Centurión: Conjuga el verbo “ir”.
  • Brian: “Eo, is, it, imus, itis, eunt…”
  • Centurión: Luego “eunt” es…
  • Brian: Tercera persona del plural del presente de indicativo: “ellos van”.
  • Centurión: Pero “Romanos marchaos” es una orden, así que hay que usar… (retuerce la oreja de Brian)
  • Brian: (con voz aguda por el dolor) El imperativo…
  • Centurión: Que es…
  • Brian: Eh, eh… ¡”It”!
  • Centurión: ¿Cuántos romanos?
  • Brian: ¡Plural, plural! ¡”Ite”, “ite”!
  • Centurión: Ite. (Corrige de nuevo) ¿”Domus” en nominativo? Marcharse indica movimiento ¿no, muchacho?
  • Brian: ¡Dativo, señor! (el centurión saca la espada y la acerca al cuello de Brian) ¡No, no, no es dativo! ¡Acusativo! ¡”Domum”!
  • Centurión: Sólo que “domum” lleva el…
  • Brian: ¡El locativo!
  • Centurión: Que es…
  • Brian: “¡Domum!”
  • Centurión:¡”Domum”! “Domum” (lo escribe) ¿Has comprendido?
  • Brian: ¡Sí, señor!
  • Centurión: Escríbelo cien veces.
  • Brian: ¡Sí, señor! ¡Gracias, señor! Hail, César.
  • Centurión: ¡Hail, César! Si no está escrito al amanecer, te corto los cojones.
  • Espectador de Jesucristo: Creo que ha dicho “Bienaventurados los queseros”.
  • Espectadora: ¿Por qué precisamente los queseros?
  • Marido de la espectadora: Hombre, no hay que tomarlo literalmente; se refiere a todos los fabricantes de productos lácteos”.
  • Ben el prisionero: (a Brian) ¡¿Qué tú lo has pasado mal?! ¡Yo llevo aquí cinco años colgado, y no me pusieron boca arriba hasta ayer, así que no me vengas con historias!
  • Profeta exagerado: ¡Y llevará una espada de nueve filos! ¡No de dos, ni de cinco, ni de siete, sino de nueve! ¡Y la empuñará contra todos los pecadores! Como ése de ahí que me está mirando. ¡Y en la cabeza llevará un cuerno y doce cascabeles!
  • Profeta desesperante: Y en verdad os digo, que habrá rumores de que las cosas van mal. Y se producirá una gran confusión entre las gentes. Y nadie sabrá dónde está nada. Y nadie sabrá dónde están… esas cositas que llevan una base de rafia y una especie de correa. En esa hora, el amigo perderá el martillo de su amigo. Y los jóvenes no tendrán ni idea de… de dónde están las cosas que sus padres… que sus padres habían guardado allí la noche antes, a eso de las ocho. Está escrito en el libro de Ovadiel. ¿Alguien lo ha leído?
  • Pijus Magnificus: ¡Ciudadanoz! ¡Tenemoz a Zanzón, el azezino zaduceo! ¡Zilaz de Zidia, aliaz el Zagaz! ¡Zezenta y zeiz zediciozoz de Cezarea y…!
  • Capitán del escuadrón suicida del Frente del Pueblo Judaico: “¡Somos el Frente del Pueblo Judaico! ¡Escuadrón suicida! ¡Escuadrón, ataquen! ¡Así aprenderán esos rom…! (se suicidan atravesándose con la espada)
  • Jesucristo: Bienaventurados los mansos.
  • Hombre: ¿Han oído eso? Bienaventurados los gansos.
  • Judío: ¿¿Los gansos??
  • Hombre: Sí, por lo visto van a heredar la tierra.
  • Seguidora de Brian: ¡Alabada sea la calabaza!
  • Frente Popular de Judea: (a la Unión Popular de Judea) ¡Disidente!
  • Supervisor de la lapidación: ¿Quién ha sido?
  • Mujeres espectadoras de la lapidación: (con voz femenina) !Ésa, ésa, ésa! Ejem… (con voz más masculina) ¡Ese, ése, ése!

El obispo de Cádiz desahucia de una casa de acogida a seis mujeres y cuatro niños

Al descubierto, los lujos del obispo más ‘señorito’: cortijo, chófer, vino…

Los curas de Cádiz se quejan ante el Papa de la buena vida de su monseñor ‘bon vivant’

El obispo de Cádiz, en una foto de archivo.

   San Agustín decía: “Buscad lo que basta, y no queráis más. Lo demás es agobio, no alivio. Apesadumbra, no levanta”.  La historia de la Iglesia católica desde los primeros cristianos, que vivían en comunidad, los padres del desierto, los religiosos, los movimientos de pobreza y las Ordenes mendicantes del siglo XII y XIII, los franciscanos, las comunidades caritativas del siglo XIX, la doctrina social católica bajo León XIII, los teólogos de Liberación, los curas obreros, las comunidades de base… ha transmitido en numerosas ocasiones que la austeridad, cuando no la pobreza voluntaria, deberían ser el modelo a seguir por quienes representan a Dios en la tierra. Cosa distinta es que haya habido muchos seguidores de estos ejemplos.

Obispo codicioso
Parece que en las antípodas de este mensaje evangélico de vivir con sencillez, exento de lujos y alejado de la pomposidad y comodidad se encuentra el actual obispo de Cádiz, Rafael Zornoza. Un purpurado que ya ha protagonizado distintas polémicas reflejadas por este medio. Y es que Zornoza fue tachado de obispo codicioso tras conocerse sus intenciones de cerrar una modesta taberna arruinando a una sencilla familia que lo gestionaba desde hacía muchos años y que había invertido ahí todos sus ahorros. Una familia -en la foto-, que vive del establecimiento alquilado por la Iglesia. Todo por la codicia de una operación inmobiliaria.

También saltó a la triste fama de la notoriedad pública el purpurado gaditano por alejar de su parroquia, como una especie de castigo y destierro, a un cura demasiado alegre y abierto para lo que es soportable por Zornoza. El cura exiliado a la fuerza cometió el pecado de cantar sevillanas en Canal Sur o tocar la guitarra y ser un tipo alegre y abierto con la feligresía.

Una camarilla de 20 curas extranjeros ultraconservadores
Ahora sale a la luz lo que era una verdad silenciada, que numerosos sacerdotes de su diócesis no soportan más el tipo de vida, los modos y mas maneras de Zornoza, muy alejado del mensaje evangélico de vida modesta y sencilla. Lejos de eso acusan al purpurado de gestionar la Diócesis como si se tratara de una empresa de amigos. Un grupito reducido y selectivo que ha fichado de fuera de Cádiz compone el núcleo duro que decide y gestiona. En la Diócesis hay 20 curas “importados” que él ha traído especialmente de Colombia o Polonia aunque también de otros países. Son ultraconservadores y constituyen su camarilla de confianza. El resto se siente alejado cuando no marginado del día a día del Obispado gaditano. Quien no está en ese grupo exclusivo se siente despreciado. Ante ello, y por otros motivos añadidos, se han decidido a dar un paso adelante escribiendo cartas de queja y denuncia al Papa y al Nuncio Fratini según publica Religión Digital.

Carta al Papa sobre el “Obispo señorito”
En las misivas con destino al Vaticano se censuran las actuaciones y forma de vivir del obispo así como su forma de proceder con la gente además de su gestión pastoral y económica. Se le define como un “obispo señorito” con inclinaciones hacia el “comer y beber bien”. Para ello ponen como ejemplo cuando en una comida pidió una botella de vino de casi 200 euros de coste, como a sus reuniones asiste “gente influyente” bien en sus casas o en reservados y su predilección por restaurantes afamados y caros como ‘El Faro’.
Coches oficiales y de “camuflaje”
Cuenta esta publicación digital que cuenta con coche oficial con chófer más otros automóviles de “camuflaje”. Su afición a viajar y hacer giras también es relevante: Fátima, Lourdes, Santiago, Roma o Jerusalén. Esta afición al viaje lo demostró con su reciente visita a la gran Feria del Turismo, Fitur en Madrid, de donde partió por segunda vez en tres meses, a Tierra Santa.

Tiene vertientes de obispo poco humano como lo demuestran las críticas en el sentido de que “Desprecia a los sacerdotes mayores, que han entregado toda su vida al servicio de la Iglesia, a los que no visita ni provee en sus necesidades”. No suele acudir a los funerales de muchos curas, “por estar de viaje con jóvenes de un lado a otro de la geografía española y europea”, y las pocas veces que preside “no tiene palabras cercanas, de cariño y reconocimiento de la labor del fallecido”. Tampoco evita críticas a los curas de Cádiz en público de los que habría dicho que “son poco espirituales, carentes de formación y de baja talla humana”.

Sueldazos para los amigos y trabajadores al paro
Sobre la gestión económica le achacan que “su único afán es el dinero”. Destacan en las cartas enviadas a Roma su “afán recaudatorio” y el intento de operaciones inmobiliarias para hacer caja. Ponen como exponente de todo ello el nombramiento de un amigo suyo como secretario de Cáritas diocesana y el sueldo “generoso” asignado mientras  acaban de informar a los trabajadores sociales, contratados hace dos años, que irán al paro porque no hay dineros.

Por último cabe destacar como un símbolo más de la actitud materialista y poco solidaria del purpurado gaditano que parte de las propiedades del obispado están siendo adquiridas por fundaciones privadas del propio obispado. De esta forma se elimina el “riesgo” de que colectivos cristianos progresistas los reivindiquen para solucionar el problema de familias desahuciadas o se le cedan a inmigrantes.

Ya se sabe aquel dicho popular y atávico que dice “Vives mejor que un obispo”. ¿A quién se refería? ¿Pensaba tal vez en el máximo responsable de Dios en Cádiz?. Si es así no iba muy descaminado.

ANIMALES PEDERASTAS